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Dos años de contrastes, de frustraciones. De ilusiones rotas e impotencia con un coche que nunca estuvo a su altura. El emotivo regreso a la que fue su casa, volver al lugar donde logró sus dos títulos mundiales hacía presagiar una buena comunión entre piloto y escudería. El piloto volvió con hambre, con ganas de demostrar que podía volver a subirse a lo más alto, pero en el garaje de la marca francesa, la evolución nunca llegó, no le permitió hacer frente a sus rivales.
En 2008 sufrimos al no verlo en el cajón, y el 2009 nos trajo optimismo frustrado, ya que pronto volvimos a la realidad. La temporada 2008 comenzó con buenas expectativas, y en la primera cita del año el español consiguió en Australia un meritorio cuarto puesto. Un inicio prometedor que pronto quedó truncado. Los siguientes grandes premios presagiaron lo que sería esta nueva etapa del piloto español. El 2008 estuvo repleto de altibajos, que dividieron el campeonato en dos partes muy diferenciadas.
Los buenos y los malos resultados fueron la dinámica de Renault, que ofreció la cara y la cruz de sus monoplazas. Alonso poco pudo hacer en el primer tramo de la temporada, ya que su coche no dio las garantías esperadas. Sin embargo, la evolución y el trabajo del español en su monoplaza empezó a salir a la luz en la segunda mitad del campeonato, fue cuando Fernando mostró su mejor cara, mientras que su compañero Nelson Piquet se estancó en su evolución. Sólo un genio como Alonso fue capaz de cosechar buenos resultados con un coche que apenas ofeció garantías. La resurrección llegó en el Gran Premio de Hungría, donde el asturiano volvió a luchar con los grandes, lugar que siempre le ha correspondido. En este circuito finalizó tercero, dando muestras de su fantástico pilotaje.
Llegó Singapur, y con él Alonso volvió a lo más alto del cajón. Prueba polémica, ya que tras el Gran Premio de Bélgica de este año se confirmó que Piquet, compañero del español por aquel entonces, forzó un accidente para favorecer la estrategia del equipo. Sin embargo, ni Alonso ni sus ingenieros estuvieron al tanto de lo ocurrido.
El piloto español dio muestras de su enorme calidad en la última parte del campeonato, donde logró unos excelentes resultados. Tras la victoria en Singapur, primera carrera nocturna de la historia, ttocó ser el número uno en Japón. Alonso no falló y consiguió una merecida victoria tras una dura pugna con Kubica. El asturiano culminó su gran final de temporada con un cuarto puesto en China y un segundo en Brasil, lo que le sirvió para terminar el año como el quinto piloto de la clasificación.
El optimismo llegó a Renault en 2009. Los buenos resultados cosechados en la recta final del pasado campeonato permitieron a Alonso soñar con volver a luchar por el título con los más grandes. Un quinto puesto en la primera cita del año presagió una temporada similar a la anterior. Pronto se resolvieron las dudas. Los altibajos y los contrastes volvieron a rondar por Renault. Alonso poco ha podido hacer para competir con un monoplaza que no está a su altura. Un tercer puesto en Singapur es lo único que ha conseguido la escudería francesa esta temporada, y se lo debe a Fernando, que logró el podio en una carrera en la que Renault apenas trabajó el coche.
luis dijo:
joder con los periodistas ingleses que cansinos son,esto es F1 unas veces se gana y otra se pierde aceptadlo.
jORGE dijo:
Patetico el comentario, al menos esta seguro de algo: que Felipe no ganara ninguna carrera.
José dijo:
Sería igual de limpio que el que ganó Hamiltongo.